Disfrutar de un césped natural de color intenso y aspecto tupido y fuerte puede parecer algo complicado de conseguir, pero en realidad es algo que se puede conseguir fácilmente si prestamos atención a algunos factores relacionados con las diferentes variedades, tipos de suelo y climas.

Si bien es cierto que el tipo de terreno y las temperaturas pueden determinar el tipo de césped que plantemos en nuestro jardín, no podemos olvidar el uso que vayamos a darle, que podrá venir determinado por la resistencia a pisadas o por el tono de verde deseado.

En esta entrada te daremos las claves para conocer los diferentes tipos de césped, sus principales usos y las mejores épocas para la siembra. ¿Estás listo?
 

Tipos de césped más comunes

Existen numerosos tipos de césped, pero a continuación te mostraremos los más usados tanto de forma individual como en mezclas.
 

Bermuda

Es un césped muy utilizado en climas cálidos, ya que tolera muy bien la sequía. Es resistente y no sufre demasiado con los pisotones. Sus finas hojas aportarán a tu jardín una apariencia de frescor gracias a su tono verde opaco e intenso. Con la llegada del frío sus hojas adquieren tonos tierra. Es uno de los tipos más usados, sobre todo en jardines públicos e incluso en terrenos deportivos.
 

Ray-grass inglés

Es una variedad bastante resistente al frío y a los pisotones, por lo que suele estar presente en la mayoría de mezclas. Su principal ventaja es su rápido crecimiento, pero necesita riego abundante y siegas habituales para mantener su verdor. Muy empleado también en espacios públicos y terrenos deportivos. Apto para cualquier tipo de clima.
 

Festuca

Este tipo es una buena elección para los climas más templados o incluso fríos, por lo que se suele mezclar con otras variedades para que aguante su verdor durante los meses más fríos. Es una tipología rústica de tono oscuro y rápido crecimiento. Lo encontramos habitualmente mezclado con ray-grass inglés.
 

Poa

Muy común para usos deportivos por su densidad y hojas finas, pero sobre todo por su gran resistencia al pisoteo. Resiste bien las bajas temperaturas y las zonas de sombra, pero necesita un mantenimiento constante (es un tipo bastante sensible). Se da muy bien en climas templados o fríos y tolera bastante bien la sombra.
 

Agrostis

Empleado principalmente en clima templados, necesita bastante humedad y riegos constantes. De hojas cortas y muy finas y tonos más bien oscuro, este tipo soporta los cortes muy bajos. Se da bien en zonas húmedas ya que no tolera la sequía.
 

Gramón

Este tipo de césped es resistente a altas temperaturas y también a los hongos. Su crecimiento es rápido y aguanta bien los pisotones. Prefiere los terrenos húmedos y se da muy bien en zonas de costa y con inviernos suaves.
 

Tipos de césped según su uso

Césped para uso deportivo

Para este fin se necesita una buena resistencia al pisoteo, por lo que suele empelarse mucho una mezcla entre el ray-grass inglés y poa. También la festuca es muy empleada.
 

Césped para uso ornamental

Para uso decorativos lo idóneo es optar por variedades y mezclas que otorguen tonos de verde más intensos, con hojas finas y de aspecto más tupido, como pueden ser el agrostis, la festuca y el clásico inglés.
 

Césped para uso rústico

Césped más resistente que se adapta bien a cualquier tipo de clima. Suele emplearse el tipo bermuda y, sobre todo, la festuca. Lo mejor es emplear variedades que necesiten de poco mantenimiento.
 

Cuándo sembrar el césped

No te precipites en el proceso de siembra, ya que puedes echar a perder tus esfuerzos en caso de no haber preparado previamente la tierra, sin olvidar el aireado y el aporte de un buen sustrato para que el césped se desarrolle en las mejores condiciones.

Lo ideal es alejarse de las épocas con temperaturas más extremas, como pueden ser los meses más calurosos de verano y aquello más fríos de invierno. Lo mejor es realizar la siembra durante primavera y otoño. Marzo, abril y septiembre son meses muy buenos para realizar esta tarea por sus temperaturas más suaves.

Las prisas no son buenas, así que una vez que hayas sembrado, no pises el terreno antes de 10-15 días para permitir que este se desarrolle correctamente y no entorpecer su crecimiento.

Con estas sencillas claves, ya estás en condiciones de elegir el tipo de césped que mejor se adapte a tus necesidades.